miércoles, 4 de noviembre de 2009

Pasamontañas

Las casas tienen una pequeña ventana al mundo exterior. Bueno, no sé si al mundo exterior, mejor debería decir al rellano de la escalera. La ventana es tan pequeña que sólo se puede mirar con un ojo y la imagen que se ve suele estar distorsionada por los cristales con los que la hacen. Cuando de pequeño descubrí la mirilla de la puerta, me divertía mirando a través de ella y viéndolo todo distorsionado. Era divertido ver la cara de las personas de mi familia, o de cualquiera que llamara a la puerta, deformadas por ese ojo de pez. Mira siempre antes abrir me decía mi madre. A veces obedecer a una madre no es tan terrible. Una vez miré y era la policía. Vaya susto. Traían una carta para comunicarle a mi hermano que era inútil para realizar el servicio militar. Pero la parte más emocionante era observar a los vecinos como salían y entraban en sus casas. En el rellano de casa de mis padres había cinco puertas, cinco familias tras sus trincheras y por supuesto tras sus mirillas. Si yo miraba, ¿porque no me iban a mirar a mí cuando salía de casa? Esperando el ascensor me sentía observado, imaginaba cinco ojos mirándome detrás de cinco puertas. Así, que si el ascensor tardaba mucho, abandonaba y bajaba andando. Eso tenía un riesgo, que en cada rellano hasta el portal hubiera otros cinco ojos mirando a través de las cinco mirillas de cinco puertas. Tal vez, y sólo tal vez, todos eran espías de mi madre para ver si me quitaba el pasamontañas nada más cerrar la puerta de casa y que yo odiaba con todas mis fuerzas...

6 comentarios:

Hache dijo...

¿y te lo quitabas? Yo de pequeña no llegaba a la mirilla, y ahora, si miro, me parece que la persona al otro lado se da perfecta cuenta y me siento "pillada" Así de tontona soy, por lo que cuando llaman siempre digo, ¿Quién es?

Jose dijo...

ayyyyyyy tontona... que no puede verte mujer y si te ve pues le sacas la lengua, claro que si sacas la lengua no puedes decir ¿quién es? ¿o si??

sue dijo...

Yo también odiaba el pasamontañas. Y además mi madre solía subirme la cremallera de la "parca" hasta arriba del todo (incluído el gorro), dejándome solo los ojos a la vista (me acuerdo de los burca...) y así tenia que caminar hasta el colegio. Una vez allí, a veces tenía que ayudarme la profesora a quitarme el abrigo porque la cremallera se atascaba. Lo recuerdo como un mommento "avestruz", de querer meterme bajo tierra.

Me ha gustado mucho el post, rememora momentos de la infancia. Yo también miraba por la mirilla y tenía muchas pesadillas con el antiguo portal de mis padres.

Qué cosas.
Un gusto leerte.

Jose dijo...

Sue, debería estar prohibido que las madres pongan pasamontañas, no más momentos "avestruz"...

Paris Quelart Budó dijo...

Qué cosas, ¿verdad?

Jose dijo...

Pues si Paris... ya te digo.
Por cierto curioso blog el tuyo... un saludo