sábado, 31 de enero de 2009

Zapatos

Vendió sus zapatos de princesa en el rastro de un bar
por cuatro besos y no se que más.
Había puesto carteles por toda la ciudad
“se venden zapatos sin usar”
y el único idiota que lo leyó los compró por navidad.

Mejor que no pierda ningún zapato cuando se acabe el hechizo
y salga corriendo del baile, por que al día siguiente,
ese que ella ve como un príncipe descubrirá,
que Cenicienta lava su ropa en el agua helada del río
y buscará otros pies sin callos y mas finos.

Estoy cansado de letras que hablan de zapatos,
castillos, princesas y príncipes pijos.
Esta es la última vez, y pido permiso
para olvidarme de los cuentos vividos
Así que lo siento por el público, pero se acabó la función
cierro el libro, termino el guión,
esto es todo, gracias, se acabó la función.

La semana que viene organizo un baile
para celebrar que me he comprado un cuaderno
sin rayas ni cuadros, sólo paginas en blanco.
Prohibido venir disfrazado, mejor venir descalzo
que la hierba estará fresquita y esa no se vende en el rastro
Haremos una hoguera, quemaremos ron, deseos, cuentos
y por supuesto… todos los zapatos.

3 comentarios:

Anaisme dijo...

Me apunto a esa fiesta o baile, jajaja, yo perdia los zapatos en las fiestas donde bailaba mucho y bebia mucho ron con limon,jajajaja que divertido fue, hoy no los pierdo; pero tambien no voy fiestas ni bebo mucho ron

Elisa Berna Martínez dijo...

De los desengaños nacen poemas como éstos, con la ironía y la frescura de quién sin embargo no pierde la esperanza. Qué suene la música pues!

Jose dijo...

Elisa me ha gustado mucho mucho el poema de las Fachadas de colores,oleeeeeeeeeee